Carl Heinrich Bloch, El Sermón de la Montaña
Un claro exponente del pensamiento burgués más aberrante y degenerado, Nietzsche, dice de Jesús de Nazaret:
"Ese anarquista santo, que incitaba al bajo pueblo, a los excluidos y pecadores [...], a contradecir el orden dominante, con un lenguaje, si hemos de dar fe a los evangelios, que todavía hoy conduciría a Siberia, era un criminal político, hasta el punto en que eran posibles precisamente los criminales políticos, en una sociedad absurdamente apolítica. Eso fue lo que le llevó a la cruz: la prueba de esto es la inscripción puesta en ella. Murió por su culpa, falta toda razón para aseverar, aunque se haya aseverado con tanta frecuencia, que murió por la culpa de otros".




