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sábado, 9 de abril de 2011

Félix Rodrigo: la vida como esfuerzo

Gustave Doré: Cristo y el tributo al César

Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?».
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tendéis una trampa?
Mostradme la moneda con la que pagáis el impuesto». Ellos le presentaron un denario.
Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?».
Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».
Al oír esto, quedaron admirados y, dejando a Jesús, se fueron.
Mt 22: 15-22

"Dado que el placerismo sólo considera, para el caso de la plebe, las facultades sensoriales, todas las demás capacidades naturales del ser humano terminan atrofiándose por falta de uso, reflexión que coincide exactamente con lo observable. Declina la inteligencia, se extingue la afectividad, resulta nulificada la voluntad, nada queda de la sociabilidad. Esto convierte al individuo en un ser sin sustantividad ni mismidad que es construido desde fuera por quienes tienen poder para hacerlo, las elites mandantes, en particular las vinculadas a los medios de adoctrinamiento de masas estatales y empresariales, el sistema universitario y escolar en primer lugar. 

El sujeto que se siente desposeído de todo, que se halla a sí mismo torpe, solitario, agobiado, infeliz, sin voluntad, vulnerable e ininteligente tiende a centrarse más y más en el dinero para adquirir pretendidos remedios a sus males, de manera que monetiza su existencia hasta el máximo, al mismo tiempo que ya todo lo espera de la intervención institucional, de donde resulta la mentalidad contemporánea, deseosa de recibir siempre y no dar jamás, lo que genera una atrofia aún mayor de las capacidades. Así mismo está siendo devastado la persona en tanto que realidad biológica, a través del sedentarismo, la mala alimentación, la obesidad, la medicalización, la holgazanería, el consumo compulsivo de mercancías de placer (alcohol y drogas), el confinamiento en las grandes megalópolis y el crecimiento de las enfermedades crónicas.

De la suma de tales factores se desprende que el individuo medio conoce en el presente un grado de inespiritualidad notable y en ascenso, al mismo tiempo que está en acelerado declive en tanto que ente biológico. En lo que resulta perfecto es como sujeto hiper-dócil, que obedece siempre al poder constituido, el cual no sólo hace en cualquier circunstancia lo que le ordenan desde arriba sino que también piensa, desea y siente lo que la autoridad determina en cada coyuntura que piense, desee y sienta. Asistimos, pues, a la apoteosis del «homo docilis»".

 Félix Rodrigo Mora 


lunes, 28 de marzo de 2011

Conspicuous compassion, by Patrick West

The Pharisee and the Publican (Gustave Doré)

'Conspicuous Compassion: Why sometimes it really is cruel to be kind'
by Patrick West is published by Civitas (London). Chapter 1.

Conspicuous Compassion

 ‘Observe how children weep and cry, so that they will be pitied the thirst for pity is a thirst for self-enjoyment, and at the expense of one’s fellow men’.
Friedrich Nietzsche
‘Human, All Too Human’, 1878

WE live in an age of conspicuous compassion. Immodest alms-giving may be as old as humanity—consider the tale of Jesus rebuking the self-exalting Pharisee—but it has flowered spectacularly of recent. We are given to ostentatious displays of empathy to a degree hitherto unknown. We sport countless empathy ribbons, send flowers to recently deceased celebrities, weep in public over the deaths of murdered children, apologise for historical misdemeanours, wear red noses for the starving of Africa, go on demonstrations to proclaim ‘Drop the Debt’ or ‘Not in My Name’. We feel each other’s pain. In the West in general and Britain in particular, we project ourselves as humane, sensitive and sympathetic souls. Today’s three Cs are not, as one minister of education said, ‘culture, creativity and community’, but rather, as commentator Theodore Dalrymple has put it, ‘compassion, caring and crying in public’. 

This book’s thesis is that such displays of empathy do not change the world for the better: they do not help the poor, diseased, dispossessed or bereaved. Our culture of ostentatious caring concerns, rather, projecting one’s ego, and informing others what a deeply caring individual you are.

sábado, 1 de enero de 2011

Deure


Deber

(Soneto)

¿Someternos? ¿Por qué? ¿Quién nos obliga
a hacernos de una infamia solidarios
y entregar la victoria a los contrarios
y a que el mundo futuro nos maldiga?

Si nos rinde un instante la fatiga
también se rendirán los adversarios
y debemos pecar de temerarios
antes que abandonar a quien nos siga.

Luchemos sin cesar; que nuestro acero
sepa enseñar a hermanos y enemigos
lo que vale el anhelo de la gloria.

Vencido o vencedor, nunca el guerrero
ha de buscar atajos ni postigos
sino el arco sublime de la Historia.


Luis Hernández Alfonso